Cada día al levantarme, siento que comienza una nueva función. Siento que siempre estoy actuando, siguiendo una linea gramatical, cada palabra que sale de mi boca es parte de un guión cuidadosamente escrito en mi mente. Sin embargo, hay días en los que no tengo deseos de seguirlo, no tengo ganas de actuar, ni de simular nada, simplemente dejo que el día pase, sin interés en aparentar ni pertenecer a nada, son días en los que simplemente guardo silencio, no me importa si mi actitud molesta. No me interesa lo que los demás piensen o no de mi. Al menos no esos días. Hay ocasiones en las que me vuelve loca saber que piensan de mi, pero esos días están llenos de paranoia, y prefiero que sean los menos. Sigo siendo alguien que parece no estar en ningún lugar en específico. Mi mente siempre esta lejos de todos. No me preocupa, aprendí que los que, al igual que yo, dejamos la mente flotando entre las nubes, vivimos mejor. Muchos me reclaman mi falta de seriedad, el ser tan infantil, el no poder ser parte de nada. No les gusta que deje las cosas a medias simplemente por que me desagrada o me molesta. Los demás lo ven como arrebatos de niña, lo que no saben, o no entienden, es que cuando algo no me gusta, y me hace mal, necesito salir de ahí a como de lugar. Es una sensación indescriptible, me ahogo, me dan ganas de salir, llego a mi casa demasiado agotada siquiera para poder hacer lo básico. La gente no entiende lo difícil que es el mundo para los que tenemos nuestra mente flotando por ahí. Tampoco son capaces de apreciar las cosas como nosotros, ni ver la magia que se esconde en una brisa. Somo diferentes, aunque por fuera somo expertos en aparentar ser igual al resto. Somos una especie diferente que se mezcla entre el resto, y que nadie logra ver o entender. Nos confunden, a veces, con locos, depresivos, impulsivos, infantiles. Pero no somos eso, simplemente vivimos con el alma sobre la piel, no como el resto, que la esconde en lo profundo. Vivimos sintiendo todo de manera intensa. Es una forma de vivir peligrosamente hermosa. Rara vez nos entienden, y cuando lo hacen, casi siempre es con lastima. ¡No sientan lástima! no es eso lo que uno busca. Sólo comprendan todos que no hay que ser iguales, y así como nosotros aprendemos todos los días a colarnos entre ustedes, a ser parte de su mundo y a aparentar ser iguales, no les haría nada de mal hacer lo mismo, levantarse un día y ponerse los zapatos de alguien diferente. No somos tontos, no es que no entendamos, de echo entendemos muy bien, lo que pasa es que no queremos ser como nos ordenan, sino como nos reclama nuestra alma volátil y soñadora, que no se cubre con piel, sólo con sueños de cristal.
Somos los trevol de cuatro hojas que se entremezcla con el resto. Si te encuentras con uno de nosotros, deberías sentirte afortunado, no desdichados. Por que nos sentimos felices de ser parte de tu vida, y de la de cualquiera. Si haces cosas malas y no te hablo más, es por que mis valores son ley para mi. Lo siento si te sientes dañado, pero no puedo tranzar lo que para mi es bueno o malo.
Espero que si lees esto, puedas entender un poco, que no todos somos iguales, y que no es malo. Sólo más entretenido, más matizado, con mas colores, con más formas. Por que un mundo plano, si puedes verlo a través de un prisma con miles de colores. Al menos es lo que yo creo...